Las diferencias entre dos países en tiempos de COVID-19

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Ilustración creada por Hugo Hinojosa

México y Estados Unidos son dos países que están atravesando la crisis de la pandemia con diferencias muy evidentes.

Daniela Salas Molina, Guest Contributor

Vivir en la frontera de Ciudad Juárez y El Paso nos da la oportunidad de (literalmente) ver dos países al mismo tiempo; conocer y comparar sus culturas, su gente, sus costumbres y sus tradiciones.

Sin embargo, también se vuelve sencillo percibir las diferencias entre el sistema político, educativo y de salud entre México y Estados Unidos.

El COVID-19 ha evidenciado las deficiencias y las diferencias positivas y negativas entre los países. Hemos podido ver cómo gobiernos sumamente eficientes se han recuperado rápido de esta crisis, teniendo como prioridad la salud de su gente y cuidando al mismo tiempo a su economía. También hemos visto el otro lado de la moneda: países cuya salud va en declive con casos de COVID-19 en aumento, su economía cuesta abajo y sus ciudadanos desesperados por volver a la normalidad.

Hablando específicamente de México y Estados Unidos, ambos países están atravesando la crisis con diferencias muy evidentes.

En el mes de mayo, Eric London escribía en su artículo titulado “Hundreds of Mexican maquiladora workers dying after back-to-work orders take effect”  que, como consecuencia de la instrucción del gobierno de Estados Unidos de reactivar la economía, el norte de México tuvo que reabrir las maquiladoras, a pesar de encontrarse en un momento crítico de contagios, por lo que en Ciudad Juárez los contagios se dispararon.

Esto comprobó la falta de autonomía del gobierno mexicano y evidenció la dependencia económica que tiene hacia el gobierno estadounidense, pues a pesar de saber que los casos se dispararían y que el país no cuenta con un sistema de salud pública eficiente, tuvieron que abrir las empresas.

El día de hoy, mientras acudía a UTEP a realizarme la prueba gratuita de COVID-19, me di cuenta que México no tiene las mismas posibilidades. Actualmente, cinco meses después del primer caso en el país,  realizarse una prueba gratuita de COVID-19es únicamente posible para las personas enfermas de gravedad que llegan a los hospitales públicos.

Realizarse una prueba privada cuesta aproximadamente cuatro mil pesos mexicanos (ciento ochenta dólares), algo que no está al alcance de todos y, como consecuencia, hay contagiados asintomáticos esparciendo el virus. Mientras tanto, en el estado de Texas, la prueba es gratuita para cualquier ciudadano.

Con esta comparación no intento responsabilizar a ningún gobierno, pues para salir de esta crisis la responsabilidad es colectiva. Sin embargo, sí busco comparar las posibilidades y las diferencias que hay entre dos ciudades que son vecinas y en las que algunos vamos y venimos como si fueran una sola; sin pensar que no solo hay diferencias en su cultura y tradiciones, también las hay en algo tan básico como la salud pública en tiempos de COVID-19.

No todos tienen el privilegio de acudir a hacerse una prueba gratuita. Tener la oportunidad de estar en dos países diariamente, nos debe hacer más sensibles a las problemáticas y desigualdades que hay en cada uno.

Daniela Salas Molina es una estudiante en UTEP que esta estudiando sociología y periodismo.