La lucha por una educación continua para soñadores

Jesús Enrique López Vargas, Contributor

Las intenciones de Barack Obama han mostrado ser siempre genuinas y humildes al intentar proteger a los inmigrantes indocumentados cuya única meta es vivir en esta nación en paz, siendo parte de la sociedad.

El 20 de noviembre del año pasado, el presidente de los Estados Unidos se dirigió al país  para presentar un nuevo plan con la intención de lidiar con la problemática de los indocumentados en el país cuya situación les permite ser deportados, y en muchos casos separándolos de sus familias.

En breve, el presidente anuncio que nuevos pasos iban a ser tomados para ayudar a los inmigrantes a integrarse legalmente a la sociedad. Aseguró que la intención era proteger a los indocumentados ya dentro del país y que ninguna familia seria dañada tambien menciono que en el proceso intentarían encontrar delincuentes y miembros de pandillas.

Pidió a los inmigrantes que salieran de las sombras y que se registraran con el gobierno, pagando una fianza de poca suma y que presentaran pruebas de no tener antecedentes criminales.

El problema con estas acciones ejecutivas es que no garantizan ningún beneficio directo para los indocumentados, la mayoría siguen asustados y confundidos. Muchos ven esto como la cegada oportunidad de entregarse—a un radar acechante del cual no podrán escapar en el futuro.

La gran duda sobre su seguridad en el futuro sigue levitando en el aire sin poder ser respondida por el gobierno u otros líderes. ¿Qué pasara cuando el presidente demócrata no esté en mando para cubrirlos bajo sus alas? ¿Qué pasará cuando los estados levanten sus propias barreras y oposiciones?

En el estado de Tejas este problema ha sido recalcado nuevamente, resaltando con transparencia las razones por las cuales los inmigrantes indocumentados desconfían tanto del gobierno.  El partido republicano de Tejas planea que el estado cese de presentar a los estudiantes universitarios indocumentados con ayuda para poder completar sus estudios.

En el 2001, Tejas y California fueron los primeros estados de la nación en permitir que los estudiantes indocumentados pagaran sumas por sus colegiaturas como si fueran mismos residentes del estado, facilitando sus oportunidades de empezar sus vidas universitarias. Muchos otros estados como Nuevo México, Nueva York,  y Utah, han seguido estas iniciativas. Sin embargo, del lado opuesto de la ley, otros estados como Arizona, han pasado leyes que prohíben dichas acciones y acorralan las oportunidades de los Soñadores que buscan preparación profesional.

Hoy en día, después de más de 10 años de ayuda brindada a los estudiantes indocumentados, la gran mayoría de los gobernantes republicanos y votantes del gran estado rojo de Tejas, buscan acabar con esta asistencia.

Ahora, los estudiantes indocumentados que llevan años estudiando dentro del país, pagando colegiaturas razonables por sus estudios, y ahora se ven enfrentados con la posibilidad de que todos sus esfuerzos sean bloqueados y que sus estudios y planes para el futuro se les sean arrebatados.

Lo único que les queda hacer a la gente en esta posición es alzar la voz y buscar quienes los representen en el gobierno, pues su posición como indocumentados no les permite hacer mucho en el aspecto de votación.

Esperar que los pocos líderes del estado que los apoyan hagan un cambio y sigan luchando para evitar que se les niegue la oportunidad de estudiar parece ser la única alternativa. Si los permisos pasados en Tejas en el 2001 son eliminados, la gran mayoría de los estudiantes indocumentados no podrán pagar por sus estudios y serán “indirectamente” forzados a abandonar sus preparaciones profesionales.

Para más información sobre el grupo pro inmigrante de Soñadores (Dreamers) y como ayudar, visita el sitio de internet thedreamisnow.org/take-action

Jesús Enrique López Vargas puede ser contactado en [email protected]