La Copa Mundial en la frontera

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Amanda Guillen

Estudiantes se reunen en Summit Hall para ver los partidos de la Copa Munial.

Héctor Bernal, Staff Reporter

Se dice que el deporte paraliza el tiempo, y que en muchos casos acapara las miradas de millones. Pero solo existe un evento al que se le reconoce por atraer al mundo entero: la
Copa del Mundo. Y aunque muchos no pudieron viajar a Brasil, la fiesta mundialista se hace presente aquí en la frontera.

En UTEP se ha presenciado la fiebre mundialista en la mayoría de los estudiantes. Adrián Hurtado, estudiante de ingeniería en computación de cuarto año, se ha visto afectado por la tal fiebre del mundial.

“He tenido que pedir varios días en mi trabajo para poder ver los partidos de México”, dice Hurtado. “Es un mundial y perderse estos partidos es como si estuvieras pecando.”

Juan García, estudiante en ciencias políticas, asegura que cada minuto cuenta en un mundial.

“No puedes despejar la vista ni por un segundo porque corres el riesgo de perderte una jugada importante”,
dice García.

Más allá de lo que se vive en las escuelas y universidades, el mundial también forma parte en los trabajos. Ya que no todos tienen el privilegio de descansar para ver los partidos. Hay compañías que hacen reuniones para que sus trabajadores puedan ver los partidos. Una de ellas DELPHI, compañía de manufactura automotriz. El equipo de recursos humanos ahí, y en otras 3 maquiladoras bajo la misma compañía, ha hecho tres reuniones para los partidos de México.

Llevaron pantallas gigantes y comida para sus trabajadores. Además tuvieron concursos para ganarse la playera oficial de la selección. Entre las 4 maquiladoras, 1,800 trabajadores asistieron a estas reuniones.

“Nosotros sabemos que quieren ver a su selección, y no queremos que el trabajo se los impida”, dice el ingeniero Héctor Martínez.

Ya como es de costumbre, los bares y restaurantes se ven afectados, de buena manera, por el mundial. El último partido de Mexico en el mundial, contra Holanda, causo un cierre en la calle Robinson, cerca de UTEP. Los trabajadores de Palomino Tavern decidieron cerrar la calle para poner una pantalla de 12 pies y así transmitir
de la mejor manera el duelo de
octavos de final.

Hicieron lo mismo para el partido de Estados Unidos contra Bélgica.

Es así como se vive el mundial en la frontera. Difícilmente uno se perderá un partido aquí ya que el apoyo para este evento es enorme en
ambas ciudades.

Hector Bernal puede ser contactado por [email protected]