La edad no detiene a la educación

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Michaela Roman

Ricardo Quezada, estudiante de antropología, estudia para sus clases en la Union ala Este.

Cassandra Adame, Staff Reporter

Ricardo Quezada, estudiante de antropología de 43 años de edad, es estudiante de la universidad desde el 2011.

Quezada vive en la reserva Ysleta del Sur Pueblo donde habitan un total de 1,728 habitantes. Quezada quiere usar su educación para ayudar a su comunidad. 

“Yo quiero defenderla culturalmente y tradicionalmente así como su idioma”, dijo Quezada.

Un buen número de alumnos mayores a los 40 años asisten a UTEP. Estos estudiantes enfrentan diferentes retos y experiencias que las generaciones más jóvenes.

Con sus estudios, Quezada podrá defender, de manera más concisa, a su pueblo.

“Aquí en Ysleta, hicieron un Walmart, donde se pescaba o cazaba y yo explicaba como es que nos iban a afectar”, dijo Quezada

Una de las metas de Quezada es ser el antropólogo oficial del pueblo.

“Tengo arriba de 15 años sirviendo a mi gente como un líder tradicional”, dijo Quezada. “Tengo muchas experiencias en las tradiciones, en la cultura y especialmente en el idioma de mi gente”.

En su carrera como antropólogo tiene un enfoque hacia la lingüística, con ello quiere coordinar programas de idioma Tigua para seguir dando clases a las generaciones siguientes.

Quezada dice que a su edad ve a la escuela diferente.

“Veo las cosas más claras, porque como ya he vivido un poco más que los muchachos o mis compañeros que están en la escuela, tengo más paciencia, veo las cosas diferentes y creo que esa es una ventaja”, dijo Quezada. “Entiendo mejor al profesor, yo creo porque tenemos casi la misma edad. Ahorita le estoy sacando más ventaja”.

Kenneth Fernández, estudiante de primer año en estudios multidisciplinarios de 54 años de edad, nació en Trinidad y Tobago.

Llegó a los Estados Unidos en 1986 a Nueva York, y finalmente en 1994, a sus 34 años de edad, dedicó su vida al ejercito estadounidense. Ahora, después de sus 20 años de servicio, regresa a sus estudios universitarios.

“Regresó a la escuela porque me lo había plantado en mi mente, esto viene desde hace tiempo atrás, en las islas”, dijo Fernández. “Mi mama quería pagarme la escuela universitaria, y yo le dije que guardara ese dinero para ella, yo encontraría la manera para pagarme la universidad”.

Fernández dice el conocimiento es poder, no importa como lo veas, no importa lo que hagas.

“No necesitas una carrera para ser listo, necesitas una carrera solo para competir en el mundo de afuera”, el dijo.

Fernández ha conseguido trabajo y ganado experiencia sin haber tenido una carrera universitaria.

“Las personas están tratando de hacer lo que yo ya he hecho”, dijo Fernández. “Aun ahora, personas de mi generación están pensando en que van a hacer con sus vidas, pero yo, ya lo hice”. 

A pesar de que Fernández comienza a adaptarse a la escuela y con sus compañeros más jóvenes dice que esta en un tiempo indicado para hacerlo. 

 “Este es el tiempo de estar en la escuela, no fue antes cuando era más joven”, dijo Fernández. “Ahora estoy muchísimo más relajado emocional y económicamente hablando”.

A sus 54 años, Fernández hoy ambiciona a terminar su carrera y a seguir con la maestría en administración de suministros.

Otros estudiantes regresan a la escuela a cumplir sus sueños, que en sus tiempos no pudieron cumplir. Darla Campbell, estudiante de producción de medios digitales de 43 años de edad, esta en su último año de carrera.  

En el pasado, ella hacia lo posible para ayudar a su esposo económicamente, tomaba trabajos cualquiera para ayudar a su familia.

“Nunca trate de perseguir una carrera, porque en ese momento mi deber era ayudar a mi esposo y ayudar a mi familia”, dijo Campbell.

A partir de un trabajo que tuvo como asistente personal de un empresario local, tuvo que trabajar dentro del las relaciones publicas del negocio. Ahí descubrió en ella el talento de escribir. Hoy ella es una escritora de novelas y cúentos infantiles.

 “Yo quiero ser parte de la creación visual de las historias que yo escribo”, dijo Campbell.

En un futuro, quiere tener una compañía de producción, junto con un equipo de trabajo.

“Soy una escritora y siempre seré una escritora, pero eso no es suficiente para mí”, dijo Campbell. “Tal vez de escribir un libro para niños, quiero escribir una película y no solo quiero escribirla sino dirigirla, porque tengo esa capacidad”.

La meta principal de Campbell es ser reconocida como escritora, directora y productora de trabajos escritos y visuales.

 La experiencia de regresar a la escuela a sido favorable para ella.

“Disfruto mucho estar en la escuela porque me conduce a esta era, nunca fui una persona de tecnología, pero ahora que mi meta requiere de este conocimiento, puedo decir que mis compañeros me apoyan mucho, se aseguran de que entienda”, dijo Campbell. 

Campbell dice que es interesante estar rodeada de gente joven por que se acercan a ella, por ser una persona con más experiencia en la vida y aconsejarlos hasta donde ella pueda.

Cassandra Adame puede ser contactada por [email protected]